Un eco de cajas merodea su memoria. Camina lento. Apoya los años en su bastón.
"Yo he nacido en este pueblo de toditos los colores, donde el agua clara y fresca, apaga la sed de amores…"
Ya no sale. Hoteles internacionales, centenares de turistas, ómnibus, autos, han alterado hace ya tiempo la modorra del pueblo. Resonancias lejanas han poblado sus oídos. Sus manos de greda han despertado ollas, cerámicas, acuarelas, óleos, dulces, vino... Su alma vendimia coplas que se entreveran con ese arco iris aleteando en el cerro de Purmamarca. Barbarita Cruz teje el tiempo en la Quebrada de Humahuaca, donde transita aún el rumor de su canto.
"A mí siempre me ha gustado mucho el canto, tanto es así que tengo la caja… de vez en cuando sola canto. Me da por cantar algunas veces o por temporaditas. No me gustan mucho las fotos, ya estoy muy vieja… he roto muchas fotos, cuando me muera qué van hacer con esto, las van a tirar, así que no quiero más fotos, no quiero salir… No quiero hacer cortos. He filmado unas películas, cortos malos, es decir de personas que les dan dinero para practicar…", dice la cantora que fue amiga de Jorge Prelorán.
Afectuosa, curiosa, conversadora, Barbarita cuenta: "Me jubilé muy joven, casi a los 44 años, he sido maestra de dibujo... pintaba. Resulta que como me jubilé joven, mi padre ya estaba jubilado, mi madre había fallecido, así que vivíamos en Jujuy… a mi papá le gustaba acá y a mí también, entonces nos vinimos aquí. Esta casa la hizo mi abuelo materno cuando se iba a casar, tiene como 140 años, era herencia de mi mamá que se casó muy joven. Entonces mi abuelo se hizo otra casa y le dejó esta a mi mamá… Yo nací en esa habitación (la señala). Ahí duermo".
Desvelo patero
Hace 25 años de nuestra primera charla. Recuerdo ese desvelo patero, entre retumbos de caja, escuchándola decir poemas, contar historias. "¿Te di mi librito con coplas de mi creación?", me pregunta. "Me gusta mucho cantar las coplas, pero ahora qué voy a cantar, hace como cuatro o cinco años que no salgo, no canto. Acá, hay una fiesta que hacen en los primeros días de enero que se llama El Encuentro de las Coplas y viene gente que sabe cantar distintas tonadas, coplas, pero no hay creación de coplas, la gente repite mucho, pero no hay creatividad. Hay de todo, del amor, de trabajo, de la enfermedad, de la muerte…", dice.
Como el cacuy...
Y agrega con entusiasmo: "Yo tengo una copla… Siempre comienzo cantando esa que dice:
'Aquí está esta ollera sin saber qué va a cantar, en las manos tiene barro en el alma tiene pan…'
después tengo otra que dice:
'Me dicen que canto triste como el canto del cacuy, es el canto de la tierra, de la tierra de Jujuy…'
Hay otra que dice:
'Hilanderas de la puna, hilan lanas, hilan penas, y las echan con el viento pa' taparlas con arena…'
Hay unas coplas de las politiqueras que se cantaban antes mucho, dice:
'Los tiempos están cambiando no se quieren componer por donde las aves vuelan cangrejos quieren correr…'
" Y rápido aclara: "Esa no es mía es de Juan Alfonso Carrizo, catamarqueño que ha recuperado muchas cosas…
'La vida es un suspiro y el tiempo pasa volando, todos llegamos a viejos, solo Dios sabe hasta cuándo…'
Pero parece mentira, coplas mías, me las olvido. Es increíble. Me olvido con mucha facilidad. Por ejemplo, estoy hablando y me he olvidado… más me acuerdo de lo de antes que lo reciente".
Seguramente, hoy, un alboroto de pájaros les dará la bienvenida a sus 91 coplas de vida en esa Purmamarca que late con fuerza en su pensamiento.
"Algarrobo de mi pueblo: tienes mil años de vida. Al viento cuentas la historia de los hombres de otros días... ¿Dónde está la gente joven? ¿Por qué no quiere cantar? Parece que da vergüenza cuando vergüenza es robar... El día que yo me muera no me recen la novena. Tomen chicha canten coplas y tápenme con arena", canta Barbarita Cruz.